El Volvo XC90 de segunda generación (nombre en clave L, basado en la plataforma SPA) marcó el espectacular renacimiento de la marca sueca bajo la era Geely. Lanzado a finales de 2014, inauguró el nuevo lenguaje estilístico de Volvo (faros «Martillo de Thor»), una interfaz minimalista centralizada en torno a la pantalla táctil vertical Sensus, y una audaz filosofía mecánica: el abandono total de los motores de 5, 6 y 8 cilindros en favor exclusivo de bloques de 4 cilindros 2.0L (familia VEA / Drive-E), sobrealimentados y/o electrificados. Posicionamiento y Evolución: SUV premium familiar por excelencia (disponible en 5 o 7 plazas), apuesta todo por la seguridad activa/pasiva, el confort de marcha y un diseño depurado. - 2015-2017: Inicios marcados por problemas de juventud (electrónica, int
El Volvo XC90 II es una obra maestra de diseño y seguridad, pero pagó el precio de su innovación tecnológica durante sus primeros años. Evite absolutamente los modelos de los años 2015 a 2017, demasiado propensos a fallos electrónicos y a los problemas de juventud de los motores Drive-E. A partir de 2019, la fiabilidad da un salto adelante. Si busca una motorización de gasolina, el T5 (o B5) es la opción más sensata: suficientemente potente, mecánicamente más simple que el T6, y financieramente mucho menos arriesgado que el complejo T8 híbrido enchufable fuera de garantía. Un mantenimiento meticuloso (cambios de aceite frecuentes, limpieza de los desagües del techo) es la clave para una posesión tranquila.