Volvo XC90 II (L) (2014 – 2025)

Puntuación de fiabilidad : 7.2/10

El Volvo XC90 de segunda generación (L) marcó un punto de inflexión importante para la marca sueca. Primer vehículo basado en la plataforma modular SPA (Scalable Product Architecture), inauguró el nuevo lenguaje estilístico de Volvo (faros «Martillo de Thor») y una interfaz interior depurada (Sensus). Un hecho destacable: Volvo tomó la audaz decisión de abandonar los motores de 5, 6 y 8 cilindros para ofrecer solo bloques de 4 cilindros de 2.0 litros (arquitectura VEA), disponibles en gasolina, diésel e híbrido enchufable. Aunque la demanda se ha desplazado hacia los híbridos (T8/Recharge) con el paso de los años, las motorizaciones diésel (D4, D5 y luego B5) representaron el núcleo de las ventas en Europa durante la primera mitad de su carrera, ofreciendo el par necesario para mover este

✅ Puntos fuertes

⚠️ Puntos débiles

🎯 Veredicto

El Volvo XC90 II es un SUV familiar excepcional por su confort, espacio y seguridad. Sin embargo, los modelos de los años 2015 a 2018 deben evitarse debido a numerosos defectos de juventud (electrónica, EGR en los diésel, ERAD en los T8). Si busca un diésel, apunte imperativamente a un modelo a partir de 2019, idealmente una versión B5 Diésel (microhíbrido) que ha corregido la mayoría de los defectos de los primeros D5 (especialmente el sistema EGR rediseñado). El D5 235CV sigue siendo un buen motor, pero exige un seguimiento riguroso de su manguito PowerPulse y de su admisión. Evite los diésel si conduce principalmente en ciudad, bajo pena de obstruir el FAP y la válvula EGR a gran velocidad. Para una compra tranquila, priorice un modelo posterior a 2019 con un historial de mantenimiento impecable en la red Volvo.