El Volvo V90 de segunda generación (basado en la plataforma modular SPA) marca una ruptura estilística y tecnológica con su predecesor, el V70. Atrás quedó el diseño cúbico, el V90 adopta una línea esbelta de 'familiar premium', en detrimento del volumen de maletero bruto. Posicionado frente al trío alemán (A6, Serie 5, Clase E), apuesta por un confort soberano, una seguridad activa de vanguardia y un habitáculo con un diseño escandinavo depurado. Bajo el capó, Volvo tomó la decisión radical de ofrecer únicamente bloques de 4 cilindros de 2.0 litros (arquitectura VEA), disponibles en gasolina, diésel, microhíbrido e híbrido enchufable. Un discreto restyling tuvo lugar en 2020, introduciendo las motorizaciones microhíbridas (B) y, más tarde, el sistema de infoentretenimiento basado en Googl
El Volvo V90 es un familiar majestuoso, diseñado para devorar kilómetros con un confort real. Si busca un diésel, la precaución es clave en los modelos 2016-2018: asegúrese de que se hayan realizado los recalls de la EGR y que el mantenimiento sea impecable. El motor D4 es el compromiso ideal, el D5 aporta un plus en agrado de uso pero sufre de la fragilidad de su manguera PowerPulse. A partir de 2019, y especialmente con la llegada de los microhíbridos (B4/B5), la fiabilidad de los diésel dio un salto adelante. Para una compra tranquila hoy, priorice un modelo posterior a 2019 o una versión gasolina/PHEV si su uso incluye la ciudad. Es una excelente alternativa a los alemanes, siempre que acepte un maletero menos voluminoso que la media de la categoría.