El Volvo S40 de primera generación (tipo VS) marca un punto de inflexión histórico para el fabricante sueco. Atrás quedaron las líneas angulosas, dando paso a las curvas. Desarrollado dentro de la empresa conjunta NedCar en los Países Bajos, comparte su plataforma con el Mitsubishi Carisma. El modelo tuvo dos fases distintas: la Fase 1 (1995-2000), mejorable en términos de acabado y comportamiento en carretera, y la Fase 2 (2000-2004), que se benefició de una importante revisión (vías ensanchadas, suspensión rediseñada, mayor insonorización, seguridad mejorada). Aunque la demanda aquí se centra en las motorizaciones diésel, es crucial señalar que Volvo no disponía de su propio motor diésel de 4 cilindros en aquella época. Por lo tanto, la marca recurrió a Renault (bloques F8Q y F9Q). Si bi
La compra de un Volvo S40 de primera generación exige ser muy selectivo. Si busca un diésel, la precaución es fundamental. Los bloques de origen Renault (1.9 TD, D y dCi) han empañado la reputación de fiabilidad de este modelo. Las versiones de 102 y 115 CV ofrecen un buen agrado de conducción, pero requieren un historial de mantenimiento impecable (cambios de aceite frecuentes, turbo y EGR vigilados) para evitar la ruina. La verdadera elección de experto en el S40 I recae en las motorizaciones de gasolina (excepto el 1.8i GDI), idealmente un 2.0 o un 2.0T en Fase 2 (después de mediados de 2000). Así obtendrá una berlina extremadamente robusta, cómoda, segura y muy asequible.