El Volkswagen Passat B5 (nombre en clave 3B) marcó un punto de inflexión importante para la marca en 1996. Basado en la plataforma PL45 compartida con el Audi A4 (B5), abandonó el motor transversal del B4 por una arquitectura longitudinal. Este cambio vino acompañado de una espectacular subida de gama: calidad de acabado interior digna del segmento premium, carrocería completamente galvanizada (excelente resistencia a la oxidación) e introducción de un complejo tren delantero de doble horquilla superpuesta (multibrazo) para mejorar el comportamiento en carretera. Si bien redefinió los estándares de su categoría, esta generación también es conocida por defectos de juventud costosos, especialmente en sus trenes de rodaje y su electrónica embarcada.
El Volkswagen Passat B5 es un coche de dos caras. Por un lado, ofrece prestaciones en carretera y una calidad de fabricación que lo acercan al segmento premium de la época. Por otro, sufre de defectos de diseño molestos y costosos (tren delantero, infiltraciones de agua, cerraduras). Hoy en día, es un vehículo para entusiastas o para mecánicos aficionados experimentados. La compra se recomienda únicamente con las motorizaciones 1.9 TDI de 90/110 CV o 1.8T de 150 CV, siempre que el tren delantero haya sido reparado con piezas reforzadas y que el habitáculo esté perfectamente seco. Evite absolutamente el 2.5 V6 TDI y los modelos que presenten múltiples fallos eléctricos.