El Volkswagen Golf V (Tipo 1K) marca un punto de inflexión técnico importante para el fabricante de Wolfsburg. Aunque la calidad percibida de los plásticos interiores ha disminuido ligeramente en comparación con el Golf IV, lo compensa con una revolución bajo el chasis: la adopción de un eje trasero multibrazo que transforma su comportamiento en carretera, haciéndolo a la vez más dinámico y confortable. También es la generación de las grandes innovaciones mecánicas (y de sus problemas iniciales) con la democratización de la inyección directa de gasolina (FSI), la llegada del downsizing con doble sobrealimentación (TSI Twincharger), y la popularización de la caja de doble embrague DSG. Aunque la ficha se centra en la gasolina, es crucial señalar que esta generación ha tenido diversa suerte
El Volkswagen Golf V es un coche con dos caras. En el aspecto dinámico y práctico, es un excelente compacto que ha envejecido muy bien. En cuanto a la fiabilidad, es un campo de minas si se elige la motorización equivocada. Para una compra tranquila en gasolina: Opte por el modesto pero indestructible 1.6 MPI 102 CV. Es lento y consume un poco, pero nunca le dejará tirado en la carretera. Para el placer: El GTI (2.0 TFSI) es una excelente elección, siempre que se compre una unidad con un historial impecable y se realice el mantenimiento preventivo (cam follower, PCV). A evitar absolutamente: Los motores 1.4 TSI 140 y 170 CV (Twincharger), cuyos defectos de diseño (cadena, pistones) cuestan más que el valor del coche.