El Vauxhall Grandland (y su gemelo continental Opel Grandland) de primera generación rediseñada (P1UP) abandona el sufijo «X» de la fase 1. Basado en la plataforma EMP2 de Stellantis (compartida con el Peugeot 3008 II), adopta la nueva identidad visual de la marca con la parrilla «Vauxhall Vizor» y un interior modernizado (Pure Panel). Este modelo pone el acento en la electrificación con motorizaciones híbridas enchufables (PHEV) de alto rendimiento de 225 CV (FWD) y 300 CV (AWD), a las que se unió al final de su vida comercial una hibridación ligera (MHEV) de 136 CV. Aunque cómodo y bien equipado, el Grandland hereda las motorizaciones térmicas del grupo Stellantis, algunas de las cuales (1.2 PureTech, 1.5 Diesel) arrastran un pesado historial en materia de fiabilidad. Las versiones híbri
El Vauxhall/Opel Grandland rediseñado es un SUV compacto cómodo y con estatus, pero su balance de fiabilidad se ve fuertemente lastrado por las taras de los motores térmicos de Stellantis (1.2 PureTech y 1.5 BlueHDi). Si tiene en el punto de mira este modelo, céntrese imperativamente en las versiones híbridas. El nuevo 1.2 MHEV 136 CV (por cadena) parece prometedor, mientras que las versiones PHEV (225 y 300 CV) ofrecen un excelente agrado de conducción y una fiabilidad mecánica superior, aunque son complejas y objeto de llamadas a revisión eléctricas/de batería. Una compra en PHEV es recomendable siempre que se beneficie de una garantía ampliada y de un historial transparente.