El Vauxhall Grandland (vendido bajo la marca Opel en Europa continental) se benefició de un importante restyling en 2021, perdiendo el sufijo 'X' de su nombre. Basado en la plataforma EMP2 de Stellantis (compartida con el Peugeot 3008 II), esta fase 2 se distingue por la adopción de la parrilla 'Vizor', característica de la nueva identidad de la marca, y de un interior modernizado con el 'Pure Panel' (doble pantalla digital). Aunque es cómodo y está bien equipado, el Grandland hereda las motorizaciones del grupo Stellantis, lo que implica una vigilancia extrema sobre la fiabilidad, especialmente en lo que respecta al motor diésel 1.5 Turbo D y al bloque de gasolina 1.2 Turbo, ambos propensos a fallos de diseño graves y documentados.
El Vauxhall/Opel Grandland rediseñado es un SUV compacto lleno de cualidades objetivas (confort, diseño, equipamiento), pero se ve lastrado por la fiabilidad catastrófica de sus principales motores térmicos. Si busca un Diésel (1.5 Turbo D), se impone la precaución: compre solo si el vehículo ya ha sido sometido a la sustitución de la cadena del árbol de levas (paso a 8 mm) justificada con factura, bajo riesgo de rotura total del motor. El 1.2 gasolina clásico también debe evitarse debido a su correa bañada en aceite. Las únicas versiones recomendables son el reciente 1.2 MHEV (por cadena) o las versiones PHEV, siempre que se compruebe bien el estado de la batería y las llamadas a revisión realizadas.