Toyota RAV4 IV (XA40) (2012 – 2018)

Puntuación de fiabilidad : 8.6/10

El Toyota RAV4 de cuarta generación (XA40) marca un punto de inflexión decisivo en la historia del modelo. Atrás quedó el 4x4 aventurero con la rueda de repuesto en el portón trasero: el RAV4 se aburguesa para convertirse en un SUV familiar espacioso, cómodo y decididamente de carretera. Lanzado a finales de 2012 (modelo 2013), se benefició de un importante restyling a finales de 2015 (Fase 2) que corrigió sus principales defectos (insonorización mejorable, plásticos duros) y, sobre todo, introdujo la motorización Híbrida (HSD) que le daría un éxito inmenso. Si bien las versiones de gasolina e híbridas muestran una fiabilidad excepcional, digna de la reputación de Toyota, las motorizaciones diésel (de origen Toyota y luego BMW) empañan ligeramente el panorama con averías costosas relaciona

✅ Puntos fuertes

⚠️ Puntos débiles

🎯 Veredicto

El Toyota RAV4 de cuarta generación es una elección extremadamente racional y segura, siempre que se elija bien la motorización. La versión Híbrida (HSD) es la compra maestra absoluta: ofrece una fiabilidad inigualable, una suavidad de conducción notable y un excelente valor de reventa. Las versiones de gasolina clásicas también son indestructibles pero consumen más. Sin embargo, las motorizaciones diésel deben evitarse si se conduce por ciudad o se realizan trayectos cortos, ya que sufren los males habituales relacionados con la anticontaminación (FAP, EGR). Opte por un modelo restylizado (posterior a 2016) para beneficiarse de una mejor insonorización y un acabado interior más atractivo.