El Toyota RAV4 de segunda generación (nombre en clave XA20) marcó un punto de inflexión en la historia de los SUV compactos. Más maduro, más espacioso y mejor acabado que su predecesor, consolidó el dominio de Toyota en este segmento. Disponible en carrocerías de 3 puertas (muy ágil) y 5 puertas (más familiar), se basa en una tracción total permanente (reparto 50/50 con viscoacoplador) muy eficaz, aunque se ofrecieron versiones de 2 ruedas motrices (tracción delantera) en la gama de entrada. Un rediseño (facelift) se produjo a finales de 2003, aportando nuevos parachoques, ópticas claras, un equipamiento enriquecido y correcciones técnicas. Si bien las motorizaciones de gasolina son de una fiabilidad legendaria, la introducción del motor diésel D-4D empañó el balance de esta generación en
El Toyota RAV4 XA20 es un excelente SUV compacto, siempre que se elija la versión correcta. Con motorización de gasolina (2.0 VVT-i) acoplado a una caja manual, es un vehículo casi indestructible que justifica plenamente la reputación de Toyota. Sin embargo, la versión diésel D-4D, muy popular en Europa en su momento, es un nido de problemas costosos (volante motor, inyección, turbo) que es mejor evitar hoy en día, a menos que todos los defectos ya hayan sido corregidos con facturas que lo demuestren. Atención también a las versiones con caja automática anteriores a 2004, cuya unidad de control defectuosa puede arruinar la transmisión.