La Toyota Celica de 7ª generación (T230) marca una ruptura radical con sus predecesoras. Diseñada en torno al concepto 'cab-forward' (habitáculo avanzado), abandona las pesadas transmisiones integrales (GT-Four) para volver a la esencia misma del coupé deportivo de tracción delantera: un peso pluma (aproximadamente 1.100 kg), un centro de gravedad bajo y motorizaciones atmosféricas de alto rendimiento. Desarrollada en parte con Yamaha para su versión más potente, se benefició de un restyling (facelift) a finales de 2002 / principios de 2003 que corrigió importantes defectos de juventud, especialmente en el aspecto mecánico y de los acabados interiores. Hoy en día es un 'youngtimer' muy apreciado, pero que exige una gran vigilancia sobre el historial de mantenimiento.
El Toyota Celica T230 es un coche con dos caras. Si opta por una versión de 143 CV (1ZZ-FE) anterior a 2003, el riesgo de rotura del motor debido al consumo de aceite es inmenso: a evitar a menos que el motor haya sido reemplazado por Toyota (con factura). Sin embargo, una versión posterior a 2003 (fase 2) o un T-Sport (2ZZ-GE) bien mantenido es una compra fantástica. El motor 2ZZ-GE, con su ADN Yamaha, ofrece sensaciones cercanas a un VTEC de Honda en un chasis formidablemente eficaz. Priorice un historial impecable antes que un bajo kilometraje.