El Toyota Celica de 6ª generación (serie T200) marca una audaz ruptura estilística con su frontal de cuatro faros redondos («bug-eye»). Construido sobre una plataforma extremadamente rígida (compartida en parte con el Corona/Carina), se ofreció en versiones coupé (notchback), liftback (portón trasero) y cabriolet. Famoso por su palmarés en el Campeonato Mundial de Rally (WRC) con la formidable versión GT-Four (ST205), el Celica T200 es hoy un youngtimer muy apreciado. Encarna la edad de oro de la fiabilidad de Toyota de los años 90: sobre-diseñado, mecánicamente indestructible en sus versiones atmosféricas y dotado de un chasis saludable. Un ligero rediseño (facelift) tuvo lugar a finales de 1995 (nuevos pilotos traseros, parachoques delanteros revisados, faldones laterales).
El Toyota Celica T200 es una obra maestra de fiabilidad de los años 90. Si buscas un coupé de aspecto deportivo para conducir a diario sin preocupaciones, las versiones 1.8 (7A-FE) o 2.2 (5S-FE) son opciones de oro, capaces de superar los 300.000 km con un mantenimiento básico. Para más emoción, el 2.0 GT (3S-GE) ofrece el mejor compromiso rendimiento/coste de mantenimiento. El mítico GT-Four (3S-GTE) es un verdadero objeto de colección, pero exige un presupuesto de mantenimiento considerable y una atención meticulosa. El criterio de compra número uno, sea cual sea la versión, debe ser la ausencia de corrosión y el estado de la suspensión (evitar los Super Strut que hacen ruido si no tienes el presupuesto).