El Toyota 4Runner de quinta generación (N280) es un verdadero dinosaurio de la industria automotriz, y eso es exactamente lo que hace su éxito. Lanzado en 2009 para el año-modelo 2010 y rediseñado en 2014, se asienta sobre un auténtico chasis de largueros (body-on-frame). Diseñado para el todoterreno y la longevidad extrema, ignora deliberadamente las tendencias modernas (downsizing, cajas de 8 o 10 marchas, hibridación compleja) en favor de una mecánica probada. Según J.D. Power y Consumer Reports, domina sistemáticamente su segmento en materia de fiabilidad. Es un icono del todoterreno, particularmente en América del Norte, que conserva un valor de reventa excepcional (65 a 70 % de su valor después de 5 años, frente al 45 % de la media del segmento). Nota global de fiabilidad: Excepciona
El Toyota 4Runner (N280) es una compra excepcional para cualquiera que priorice la fiabilidad absoluta, la durabilidad y las capacidades todoterreno en detrimento de la modernidad y la economía de combustible. Su grupo motopropulsor (V6 4.0L + BVA5) es una reliquia tecnológica, pero eso es precisamente lo que lo hace indestructible. Es imperativo comprobar el estado de corrosión del chasis y el buen funcionamiento del sistema KDSS (si está equipado) antes de la compra. Evite la rarísima versión de 4 cilindros 2.7L de 2010. Si acepta su consumo gigantesco y su comportamiento torpe en carretera, es un vehículo que podrá legar a sus hijos.