El Saab 9-5 de segunda generación (YS3G), a menudo llamado «NG» (New Generation), es el canto del cisne del fabricante sueco. Lanzado justo antes de la quiebra de la marca, se basa en la plataforma GM Epsilon II (compartida con el Opel Insignia A y el Buick Regal). Con solo unos 11.280 ejemplares producidos, hoy es un verdadero «unicornio» automotriz. Su posicionamiento era el de una gran berlina premium (Segmento E) con un diseño aeronáutico distintivo. Si bien la mecánica, procedente del banco de órganos de General Motors, es generalmente conocida y reparable, el verdadero desafío de este modelo reside en la extrema escasez de piezas de carrocería y accesorios específicos. Es un vehículo para entusiastas, cuya compra debe ser cuidadosamente considerada debido a las limitaciones logística
El Saab 9-5 NG (2010-2012) es un coche paradójico. Mecánicamente, se beneficia del banco de órganos de GM, lo que hace que el mantenimiento rutinario de los motores de gasolina (2.0T a la cabeza) sea totalmente manejable, a pesar de los puntos débiles conocidos (cadenas de distribución). Los datos del ADAC y del TÜV (21% de defectos) confirman una fiabilidad electrónica y periférica por debajo de la media (What Car? le atribuye 2.5/5). Sin embargo, el verdadero peligro no proviene del motor, sino de la carrocería. La ausencia de piezas específicas hace pender una espada de Damocles sobre cada trayecto. Veredicto: Comprar únicamente con conocimiento de causa, como vehículo de colección o de fin de semana. El motor 2.0T (220 CV) es la mejor opción por su fiabilidad relativa y su equilibrio. Evite los diésel cuya junta de la bomba de aceite es una bomba de relojería, a menos que la modificación haya sido probada con factura.