El Saab 9-3 de segunda generación (YS3F), lanzado en 2003, marca un punto de inflexión para el fabricante sueco bajo la égida de General Motors. Basado en la plataforma Epsilon (compartida con el Opel Vectra C), abandona el emblemático portón trasero por una carrocería de tres volúmenes (Sport Sedan), a la que se unieron un cabriolet y un familiar (SportCombi) en 2005. Posicionado como una alternativa diferente a los premium alemanes (Audi A4, BMW Serie 3), destaca por su seguridad activa/pasiva, su ergonomía aeronáutica (función Night Panel) y el confort de sus asientos. Sin embargo, esta generación sufre los compromisos dictados por GM, lo que se traduce en un acabado interior por debajo de los estándares premium y una fiabilidad electrónica caprichosa. Las estadísticas de fiabilidad (TÜ
El Saab 9-3 de segunda generación (2003-2007) es un coche entrañable, con una fuerte personalidad y un confort real. Sin embargo, los datos objetivos (TÜV, ADAC, What Car?) son concluyentes: su fiabilidad global es inferior a la media. Enfoque Diésel: El 2.2 TiD debe abordarse con extrema precaución debido a los problemas de cadena de distribución señalados por el ADAC y a su diseño envejecido. El 1.9 TiD (especialmente el de 120 CV 8v, desprovisto de las frágiles mariposas de turbulencia del 16v) es una opción mucho mejor, siempre que se utilice en viajes largos para preservar la EGR y el FAP. Conclusión: Es un vehículo para comprar con conocimiento de causa, idealmente por un entusiasta capaz de realizar parte del mantenimiento por sí mismo. Exija un historial impecable, verifique el módulo CIM y evite los modelos diésel confinados a la ciudad.