El Saab 9-3 de primera generación (YS3D) es una evolución profunda del Saab 900 NG (Nueva Generación). Basado en la plataforma GM2900 (compartida con el Opel Vectra), se beneficia de más de 1.000 modificaciones respecto a su predecesor, con el objetivo de mejorar el comportamiento en carretera, el confort y la seguridad. Es el primer modelo de la marca en introducir una motorización diésel, el 2.2 TiD de origen Opel, para satisfacer la creciente demanda del mercado europeo. Aunque posee un encanto innegable, una ergonomía aeronáutica (función Night Panel) y una seguridad pasiva de alto nivel, su fiabilidad es contrastada. Las estadísticas del ADAC y del TÜV lo sitúan por debajo de la media, señalando debilidades electrónicas, problemas de carrocería y averías costosas en ciertas motorizaci
El Saab 9-3 de primera generación es un coche entrañable, con una fuerte personalidad y una innegable practicidad. Sin embargo, su historial de fiabilidad se ve empañado por importantes defectos de diseño. Si se decanta por el 2.2 TiD, sea extremadamente vigilante: aunque el bloque en sí es robusto, los periféricos (bomba Bosch VP44, válvula EGR, tensor de cadena) pueden convertir la compra en un pozo sin fondo financiero. Un modelo diésel solo es recomendable si la bomba de inyección ya ha sido reemplazada recientemente y el mantenimiento está documentado. Para las versiones de gasolina, priorice los modelos 1998-1999 (motores B204) mucho más sólidos, y evite los modelos 2000-2002 (B205/B235) sin prueba formal de la limpieza del tamiz de aceite y la actualización del respiradero (PCV).