El Renault Scénic IV (nombre en clave J95 para la versión corta, R95 para el Grand Scénic) marca una ruptura radical con sus predecesores. Para contrarrestar la hegemonía de los SUV, Renault transformó su monovolumen compacto en un vehículo con diseño de crossover, caracterizado por una mayor altura libre al suelo, un parabrisas muy inclinado y, un hecho único en el segmento, llantas de 20 pulgadas de serie en todos los acabados (con un tamaño de neumático atípico de 195/55 R20). Si bien el estilo gana mucho, la habitabilidad trasera y la modularidad (banqueta 2/3-1/3 deslizante en lugar de asientos individuales) retroceden en comparación con el Scénic III. En el plano mecánico, la trayectoria del Scénic IV se divide en dos: una primera parte empañada por el tristemente célebre motor de ga
El Renault Scénic IV es un vehículo de dos caras. Si busca un modelo de gasolina, la regla es simple y no negociable: evite el 1.2 TCe (115/130 CV) producido hasta 2018, cuyas deficiencias de diseño pueden llevar a la rotura del motor. En cambio, el 1.3 TCe (115/140/160 CV) es altamente recomendable: es potente, sobrio y muy fiable. En cuanto a los diésel, los bloques 1.5 dCi y 1.7 Blue dCi son buenos compañeros para los grandes viajeros. Opte por un modelo posterior a 2018 (acabado Intens o Initiale Paris): se beneficiará del motor 1.3 TCe, de un sistema R-Link 2 más fiable con CarPlay/Android Auto, y de las correcciones de juventud en los trenes de rodaje.