El Renault Mégane IV marca una ruptura estilística y tecnológica importante con su predecesor. Basado en la plataforma modular CMF-C/D de la Alianza, introduce equipamientos propios del segmento superior (pantalla vertical R-Link 2, Head-Up Display, ruedas traseras direccionales 4Control en las versiones GT/RS). El restyling (Fase 2) que tuvo lugar a mediados de 2020 corrigió numerosos defectos de juventud: sustitución del sistema R-Link 2 por el Easy-Link (mucho más fluido), ligeros retoques estéticos e introducción de la motorización híbrida enchufable E-Tech. Posicionamiento: Berlina compacta generalista (segmento C) que apuesta por el confort, el diseño y el dinamismo (especialmente en los acabados R.S. Line/GT). Nota del experto: La fiabilidad del Mégane IV depende en gran medida del
El Renault Mégane IV es un coche con dos caras. En Fase 1 (2015-2020) con el motor de gasolina 1.2 TCe, es una compra de alto riesgo que desaconsejamos formalmente debido al 'Motorgate'. Sin embargo, si opta por un modelo equipado con el 1.3 TCe (aparecido a lo largo de 2018), el Mégane se convierte en uno de los compactos más recomendables del mercado: prestacional, sobrio, confortable y muy fiable. La Fase 2 (posterior a 2020) es la elección de la madurez, corrigiendo los defectos electrónicos (R-Link sustituido por Easy-Link) y ofreciendo un acabado más cuidado. En diésel, el 1.5 dCi sigue siendo un maratoniano, siempre que se vigile el AdBlue en las versiones recientes.