El Renault Laguna de primera generación (B56 para la berlina, K56 para el familiar Nevada) sucedió al envejecido R21 con una misión clara: subir de gama y ofrecer un confort de referencia. Lanzado en 1993, marcó un impresionante salto cualitativo para la marca del rombo, con un acabado cuidado, una excelente insonorización y un comportamiento en carretera imperial. La gama se articula en torno a dos fases: la Fase 1 (1993-1998), reconocida por sus motorizaciones de gasolina de 8 válvulas (bloques F) indestructibles pero un poco gastadoras, y la Fase 2 (1998-2001), que modernizó la línea (faros de cristal liso, pilotos traseros rediseñados) e introdujo motorizaciones de 16 válvulas más eficientes, pero a veces caprichosas en el plano electrónico (bobinas de encendido). Hoy en día, el Laguna
El Renault Laguna I es hoy en día una excelente oportunidad para quien busca una gran berlina cómoda a precio de ganga. Si busca la fiabilidad absoluta y un mantenimiento minimalista, priorice una Fase 1 con el 2.0 8v (F3R): es un verdadero tanque mecánico. Las versiones Fase 2 aportan un aspecto más moderno y una mayor seguridad, pero los motores de 16v exigen un seguimiento más riguroso (bobinas, distribución). Huya del raro 2.0 IDE y desconfíe de los diésel dCi cansados. El punto negro sigue siendo el radiador de la calefacción: asegúrese de que ha sido reemplazado o de que no tiene fugas, bajo pena de una factura de mano de obra que supere el valor del coche.