El Porsche Panamera de segunda generación (Tipo 971) marca una ruptura espectacular con su predecesor (970). Basado en la plataforma modular MSB del grupo Volkswagen (compartida con Bentley), corrige las controvertidas proporciones de la primera generación e introduce la variante shooting brake Sport Turismo. En términos de fiabilidad, el 971 representa un gran salto adelante. El ADAC destaca una clara mejora, especialmente gracias al abandono de la caprichosa caja de cambios PDK7 en favor de una PDK8 (suministrada por ZF) extremadamente robusta. Las motorizaciones, ahora codesarrolladas con Audi (V6 EA839 y V8 EA825), demuestran un gran rendimiento y son en general fiables. Sometido a un restyling en 2020, se ha electrificado fuertemente con sus versiones E-Hybrid, muy apreciadas pero que
El Porsche Panamera II (971) es un éxito técnico innegable que borra los errores de fiabilidad de la primera generación. Las motorizaciones de gasolina (V6 2.9 y V8 4.0) asociadas a la caja de cambios PDK8 forman un conjunto de una robustez notable para este nivel de prestaciones. La compra es muy recomendable para las versiones 100% térmicas (4S y GTS a la cabeza), a condición de asumir un presupuesto de mantenimiento digno de la marca. Las versiones E-Hybrid, aunque atractivas fiscalmente y muy extendidas en el mercado de ocasión, exigen una mayor vigilancia: el envejecimiento ineludible de la batería de alto voltaje y la complejidad del sistema híbrido imponen la compra de un modelo bajo garantía Porsche Approved para evitar facturas de reparación astronómicas.