El Porsche Cayenne II (Type 958) marca una ruptura importante con la primera generación (955/957). Aligerado en casi 200 kg, abandona la caja de transferencia con reductora para priorizar el dinamismo en carretera y la eficiencia. Esta generación introduce por primera vez motorizaciones híbridas: el S Hybrid (híbrido convencional, 2010-2014) y luego el S E-Hybrid (híbrido enchufable PHEV, 2014-2018). Aunque la fiabilidad global ha mejorado notablemente respecto a su predecesor (el TÜV lo clasifica en la media de su segmento), el Cayenne 958 sigue siendo un SUV pesado y ultracomplejo. Los puntos negros recurrentes afectan a la caja de transferencia (problema endémico), la suspensión neumática y la electrónica de a bordo. A finales de 2014 se introdujo un restyling (Fase 2), que sustituyó no
El Porsche Cayenne II (958) es un SUV excepcional que ha sabido corregir los defectos de juventud de la primera generación. Las versiones S Hybrid y S E-Hybrid son atractivas sobre el papel (fiscalidad, silencio urbano), pero añaden una capa de complejidad (batería, inversor, V6 con compresor caprichoso) que puede transformarse en un pozo sin fondo financiero en caso de avería fuera de garantía. Si opta por el híbrido, priorice un modelo Fase 2 (S E-Hybrid) con una prueba de batería certificada (SOH > 80%) y una garantía Porsche Approved. Paradójicamente, la elección más racional y fiable sigue siendo el V6 3.0 TDI (a pesar del contexto antidiésel), mientras que el V6 3.6 atmosférico es el rey de la tranquilidad. Sea cual sea el modelo, la comprobación de la caja de transferencia y de la suspensión neumática es obligatoria antes de la compra.