La segunda generación del Peugeot 508 (nombre en clave R8) marca una ruptura radical con su predecesor. Atrás quedó la berlina de tres volúmenes clásica; Peugeot opta por una silueta de berlina «fastback» con portón trasero (y una versión familiar SW «shooting brake»), con puertas sin marco, apuntando claramente al segmento premium (Audi A5 Sportback, VW Arteon). Basado en la plataforma EMP2, destaca por su dinamismo y su excepcional tacto de conducción. Rediseñado en 2023 (nueva parrilla, emblema inédito, firma luminosa de tres garras), ha abandonado progresivamente sus motorizaciones térmicas puras en favor del híbrido enchufable (PHEV). Aunque la demanda se centra en la gasolina, la elección es contrastada: el 1.6 PureTech es muy recomendable, mientras que el 1.2 PureTech es para evitar
El Peugeot 508 II es una berlina con un encanto cautivador y unas cualidades en carretera innegables. Si busca una motorización de gasolina, la elección es binaria: huya del 1.2 PureTech de 130 CV (demasiado frágil y subdimensionado) y priorice absolutamente el 1.6 PureTech (180 o 225 CV). Este último ofrece un agrado de conducción de alto nivel y una fiabilidad totalmente tranquilizadora. Las versiones híbridas enchufables (PHEV) son atractivas sobre el papel, pero sufren averías electrónicas costosas fuera de garantía. En diésel, el 2.0 BlueHDi es una roca, siempre que se vigile el AdBlue. Compre un 1.6 PureTech con un historial impecable, y tendrá una de las mejores berlinas de su generación.