El Peugeot 407, lanzado en 2004, marcó una audaz ruptura estilística para la marca del león en el segmento D de las berlinas familiares. Sucesor del 406, se distinguía por su voladizo delantero muy pronunciado, su calandra abierta y sus faros estirados, confiriéndole un aspecto dinámico y distintivo. Disponible en berlina, familiar (SW) y coupé, el 407 pretendía ofrecer un compromiso entre confort de marcha, el reconocido comportamiento en carretera de Peugeot y un equipamiento moderno para la época. La versión SW, particularmente apreciada, añadía un toque de versatilidad y elegancia. Un ligero restyling se produjo a finales de 2008, aportando retoques estéticos menores (parachoques, luces traseras) y evoluciones técnicas, especialmente en las motorizaciones diésel. En general, el 407 es
El Peugeot 407 es un coche con carácter, un confort innegable y un comportamiento en carretera que sigue siendo una referencia. Sin embargo, su fiabilidad es irregular y depende en gran medida de la motorización elegida y del historial de mantenimiento. Para una compra tranquila, priorice las motorizaciones de gasolina atmosféricas (1.8i 16V o 2.0i 16V), que son las más robustas y las menos costosas de mantener. Son perfectamente adecuadas para un uso polivalente, siempre que no se busquen prestaciones deportivas. El 2.2i 16V es más potente pero más arriesgado debido a su colector de admisión variable. El 3.0i V6 de gasolina es una excelente opción por confort y potencia, pero su mantenimiento es caro y la distribución es un gran gasto. En cuanto a los diésel, el 2.0 HDi 16V (136/140 CV) es el único que se puede recomendar, siempre que se tenga un historial de mantenimiento impecable y se verifiquen el FAP y el volante motor. Los 1.6 HDi y los V6 HDi deben evitarse para presupuestos ajustados o conductores que no deseen asumir riesgos importantes en términos de fiabilidad y costes de mantenimiento. En cualquier caso, una inspección minuciosa de la electrónica y del tren de rodaje e