El Peugeot 308 de segunda generación (T9) marcó un punto de inflexión importante para la marca del león. Elegido «Coche del Año 2014», inauguró la plataforma modular EMP2, ofreciendo una significativa reducción de peso (hasta 140 kg) y un comportamiento en carretera de referencia, combinando dinamismo y confort. También introdujo el famoso «i-Cockpit» (volante pequeño, instrumentación elevada, pantalla táctil que centraliza los controles). Rediseñado en 2017 (fase 2) y luego ligeramente actualizado en 2020 (fase 3 con instrumentación digital), tuvo un enorme éxito comercial. Sin embargo, si bien sus cualidades dinámicas son innegables, su trayectoria se ve gravemente empañada por importantes problemas de fiabilidad, especialmente en los motores de gasolina (PureTech) y los sistemas de desc
El Peugeot 308 II es un coche brillante en carretera, pero su historial de fiabilidad se ve gravemente afectado por decisiones técnicas arriesgadas. Si busca un motor de gasolina, la precaución es fundamental: los 1.2 PureTech deben evitarse a menos que la correa haya sido reemplazada recientemente, el mantenimiento sea impecable y planee cambiar el aceite cada 10.000 km. Los 1.6 THP también requieren una atención especial. Paradójicamente, las mejores opciones en este 308 son los antiguos diésel (1.6 HDi 92/115) sin AdBlue, o el robusto 2.0 BlueHDi (reservando un presupuesto para el depósito de AdBlue). Debe comprarse con pleno conocimiento de causa, siendo obligatorio un historial impecable.