La segunda generación del Peugeot 308 (T9) marca un punto de inflexión importante para la marca del león. Basado en la nueva plataforma modular EMP2, pierde hasta 140 kg en comparación con su predecesor, ofreciendo un comportamiento en carretera de referencia, combinando dinamismo y confort. Elegido «Coche del Año 2014», introduce el famoso i-Cockpit (volante pequeño, instrumentación elevada). Ha tenido dos restylings (2017 con la integración de la pantalla capacitiva NAC, y 2020 con la llegada de la instrumentación 100% digital). Aunque sus cualidades dinámicas y su acabado son elogiados, su trayectoria se ve empañada por problemas de fiabilidad recurrentes en los motores de gasolina PureTech y en los sistemas de descontaminación de los diésel BlueHDi.
El Peugeot 308 II es un coche brillante en carretera, pero su historial de fiabilidad está gravemente empañado por las decisiones técnicas de PSA. Si busca un diésel: priorice absolutamente los antiguos 1.6 HDi (92/115 CV) anteriores a 2015, sin AdBlue e indestructibles. El 2.0 BlueHDi (150/180) es un excelente motor, pero prevea un presupuesto para el caprichoso depósito de AdBlue. Evite el 1.5 BlueHDi 130 a menos que la distribución (paso a cadena de 8mm) haya sido rehecha con factura. En cuanto a la gasolina, el 1.2 PureTech debe evitarse sin un historial de mantenimiento meticuloso y reciente. En resumen: una compra pasional por el chasis, pero que exige una selección quirúrgica de la motorización.