El Peugeot 3008 de primera generación (nombre en clave T84 / 0U) marcó un punto de inflexión importante para la marca del león. En la encrucijada entre un monovolumen compacto, un SUV y una berlina, cosechó un inmenso éxito comercial en Europa gracias a su cuidado habitáculo (al estilo de una 'cabina' de avión), su excelente comportamiento en carretera y su alto nivel de confort. Basado en la plataforma PF2, se benefició de un restyling a finales de 2013 (nueva parrilla, luces LED). Si bien sus cualidades en carretera son innegables, su historial de fiabilidad se ve gravemente empañado por los fallos crónicos de los motores de gasolina (familia Prince EP6 y PureTech EB2) y de los primeros diésel 1.6 HDi. La elección de la motorización es, por tanto, absolutamente crucial para evitar un poz
El Peugeot 3008 de primera generación es un vehículo con dos caras. En carretera, es una delicia de confort y dinamismo. En el taller, puede convertirse en una pesadilla financiera si se elige la motorización equivocada. Evite absolutamente los motores de gasolina 1.6 THP, 1.6 VTi, 1.2 PureTech, así como el diésel 1.6 HDi 110. Si desea comprar este modelo, opte exclusivamente por un 2.0 HDi (150 o 163 CV), que ofrece una fiabilidad notable y un rendimiento acorde con el peso del vehículo. El 1.6 e-HDi (112/115) sigue siendo una opción aceptable para presupuestos más ajustados, siempre que se evite la caja de cambios robotizada BMP6.