El Opel Corsa D (cuarta generación) marca una ruptura estilística y técnica importante con su predecesor. Basado en la plataforma SCCS codesarrollada con Fiat (compartida con el Grande Punto), crece considerablemente (casi 4 metros) y gana en habitabilidad, pero aumenta de peso significativamente (hasta 200 kg más que el Corsa C). Este sobrepeso penaliza las motorizaciones de entrada de gama. Ha experimentado dos evoluciones notables: una actualización técnica en 2010 (chasis, dirección, paso a las normas Euro 5 con los motores 'A') y un restyling estético en 2011 (frontal rediseñado). Bien construido y seguro, su fiabilidad global es media, empañada por debilidades crónicas en ciertos periféricos (bobinas, cadenas de distribución) y la tristemente célebre caja manual de 6 marchas (M32).
El Opel Corsa D es un utilitario polivalente que ha envejecido bien estéticamente, pero cuyo balance de fiabilidad es contrastado. Para una compra tranquila en gasolina, priorice el motor 1.4 Twinport (90 o 100 CV) con caja manual de 5 marchas, idealmente un modelo posterior a 2010 (Euro 5). Ofrece la mejor relación fiabilidad/prestaciones para contrarrestar el elevado peso del coche. El 1.2 es suficiente para la ciudad pero sufre de los mismos pequeños males (bobinas, cadena). A evitar absolutamente: el motor 1.0 (anémico), la caja robotizada Easytronic (nido de averías), y cualquier versión equipada con la caja manual de 6 velocidades (M32) cuyos rodamientos no hayan sido reemplazados o vaciados regularmente.