El Opel Astra L (6ª generación) marca una ruptura total con la era General Motors. Basado en la plataforma EMP2 V3 del grupo Stellantis (compartida con el Peugeot 308 III y el DS 4), adopta el nuevo lenguaje estilístico de la marca, caracterizado por la parrilla 'Opel Vizor' y un habitáculo depurado 'Pure Panel'. Aunque comparte sus entrañas con sus primos franceses, el Astra se beneficia de ajustes de suspensión y dirección específicos, de tipo 'Autobahn' (más firmes y rigurosos). Si bien el diseño y la ergonomía son elogiados, la herencia mecánica de Stellantis impone una gran vigilancia, especialmente en las motorizaciones térmicas (1.2 gasolina con correa húmeda y 1.5 diésel).
El Opel Astra L es un coche lleno de cualidades dinámicas y estéticas, pero está fuertemente penalizado por el banco de órganos térmicos de Stellantis. En cuanto al 1.5 Diésel 130 CV objetivo: es una compra de alto riesgo en el mercado de segunda mano. Aunque es un excelente compañero de autopista, los fallos de la cadena de árboles de levas (motor DV5RC) y los caprichos del sistema AdBlue pueden acarrear facturas astronómicas. Si insiste absolutamente en el diésel, exija un modelo reciente (finales de 2023+) equipado con la cadena reforzada de 8 mm, o decántese por un VW Golf 2.0 TDI. Para una compra tranquila de un Astra, priorice la nueva motorización 1.2 Turbo Híbrido 136 CV (MHEV) con cadena de distribución, o la versión 100% eléctrica si su uso lo permite.