El Opel Astra J (4ª generación) marca una ruptura total con la generación H. Basado en la plataforma Delta II de General Motors (compartida con el Chevrolet Cruze), sube de categoría con un acabado interior cuidado, un diseño elegante y equipamientos tecnológicos inéditos para la época (faros AFL+, asientos ergonómicos AGR, suspensión adaptativa FlexRide). Su principal defecto estructural es su peso excesivo (a menudo más de 1.400 kg), que penaliza las prestaciones, el consumo y desgasta prematuramente los trenes de rodaje. Aunque la demanda aquí se centra en las motorizaciones diésel (muy populares en esta generación), el Astra J ofreció una gama pletórica de motores para intentar compensar su sobrepeso. El restyling (lavado de cara) se produjo a finales de 2012, aportando ligeros retoque
El Opel Astra J es un excelente coche de carretera, cómodo y bien acabado, pero su elevado peso condiciona la elección de la motorización. En diésel, la elección es compleja pero binaria: 1) Si busca la robustez absoluta sin preocuparse por el ruido, el 1.7 CDTI es la mejor opción, siempre que verifique escrupulosamente la caja de cambios M32. 2) Si desea agrado y potencia, el 2.0 CDTI (160/165 CV) es fantástico y se beneficia de la sólida caja F40, PERO debe hacer reemplazar imperativamente la junta del tamiz de aceite en el momento de la compra si no se ha hecho. El 1.3 CDTI debe evitarse (demasiado débil) y el 1.6 CDTI es arriesgado (cadena de distribución mal diseñada). En el mercado de ocasión, priorice un modelo posterior a 2012 (restyling) con un historial de mantenimiento impecable.