El Nissan Navara de cuarta generación (D23 / NP300) marcó un punto de inflexión en el segmento de las pick-up medianas al introducir (en las versiones de Doble Cabina) una suspensión trasera de muelles helicoidales de 5 brazos, reemplazando las tradicionales ballestas para ofrecer un confort cercano al de un SUV, conservando al mismo tiempo una capacidad de carga de una tonelada. Este chasis sirvió además de base para el Renault Alaskan y el Mercedes Clase X. Aunque el mercado europeo está dominado casi exclusivamente por las motorizaciones diésel (2.3 dCi), la versión de gasolina (impulsada por el bloque 2.5L QR25DE) es un pilar fundamental del modelo en los mercados de América Latina (vendido bajo el nombre de Frontier), Oriente Medio, Asia y Oceanía. Esta motorización de gasolina está d
El Nissan Navara D23 es una pick-up extremadamente polivalente que ha sabido combinar las capacidades de un vehículo comercial puro y duro con el confort de un SUV familiar. Si opta por la motorización de gasolina 2.5L (QR25DE) (disponible de importación o en mercados fuera de Europa), es una elección absolutamente lógica por su fiabilidad. Este motor, aunque tragón y de diseño antiguo, es virtualmente indestructible si se le cambia el aceite con regularidad, ahorrándole todos los problemas modernos relacionados con los sistemas anticontaminación de los diésel (FAP, EGR, AdBlue). Para los mercados europeos donde el diésel es imprescindible, el 2.3 dCi de origen Renault hace un trabajo muy correcto, siempre y cuando se eviten los trayectos urbanos cortos que lo ensucian inevitablemente.