El Mitsubishi Outlander de segunda generación (código de chasis CW0) fue lanzado en 2006 y marcó un punto de inflexión para el fabricante japonés. Basado en la plataforma GS compartida con otros modelos del grupo (Lancer, ASX, pero también los clones Peugeot 4007 y Citroën C-Crosser), se posiciona como un SUV compacto de vocación familiar, a menudo disponible en configuración de 5 o 7 plazas. Su diseño, inicialmente más sobrio, fue renovado en 2010 con un notable lavado de cara (parrilla 'Jet Fighter' inspirada en el Lancer Evolution) y mejoras interiores. El Outlander II ofrece un comportamiento en carretera saludable, una tracción total eficiente y una habitabilidad apreciable. Sin embargo, su fiabilidad depende en gran medida de la motorización elegida, con diferencias importantes entre
El Mitsubishi Outlander II es un SUV que ofrece buenas prestaciones en términos de habitabilidad y capacidades en carretera, especialmente gracias a su eficiente tracción total. Sin embargo, su compra está fuertemente condicionada por la motorización. Nuestro consejo es priorizar muy encarecidamente las versiones de gasolina MIVEC (2.0, 2.4 o 3.0 V6), que son de una fiabilidad notable y ofrecen una tranquilidad inigualable. El consumo de los V6 debe tenerse en cuenta, pero la robustez lo compensa con creces. El 2.0 DI-D de origen Volkswagen debe EVITARSE ABSOLUTAMENTE. Sus problemas recurrentes y costosos lo convierten en una apuesta demasiado arriesgada, incluso a bajo precio. Los diésel 2.2 DI-D (PSA o Mitsubishi 4N14) son opciones más aceptables para quienes recorren muchos kilómetros, siempre que tengan un historial de mantenimiento impecable y se mantengan vigilantes ante los puntos débiles conocidos (FAP, volante motor). El 2.2 DI-D 4N14 es el más recomendable de los diésel. Si encuentra un ejemplar de gasolina bien mantenido, el Outlander II puede ser un excelente compañero familiar, fiable y versátil, ofreciendo una buena relación calidad/precio en el mercado de segunda man