La segunda generación del MINI (nombre en clave R56 para la versión Hatch de 3 puertas) tiene la difícil tarea de suceder al R50/R53 que relanzó la marca. Aunque visualmente muy similar a su predecesor, se basa en una plataforma completamente nueva e introduce nuevas familias de motores codesarrollados con PSA (motores de gasolina 'Prince' y diésel 'DV6'), y más tarde con BMW (diésel 'N47'). El modelo sufrió un importante rediseño (LCI - Life Cycle Impulse) en agosto de 2010, marcando una transición importante bajo el capó, especialmente para las motorizaciones diésel que abandonan los bloques PSA en favor de bloques 100% BMW. Posicionamiento: Urbano premium, centrado en el placer de conducir (la famosa 'sensación de Go-Kart'), la personalización y el estilo, en detrimento de la habitabili
La compra de un MINI R56 diésel es una apuesta arriesgada que exige mucha prudencia. Si opta por una versión anterior a 2010 (motor PSA), asegúrese de que las juntas de los inyectores hayan sido revisadas y que los cambios de aceite se hayan realizado cada 15.000 km para salvar el turbo. Si busca una versión posterior a 2010 o un Cooper SD (motor BMW N47), el riesgo de rotura de la cadena de distribución pende como una espada de Damocles: exija una factura que demuestre su reciente sustitución. En cualquier caso, huya de los modelos urbanos sucios y priorice los ejemplares que hayan hecho carretera con un grueso historial de facturas. El placer de conducir es inmenso, pero se paga caro en el taller.