El MINI Cabriolet de tercera generación (nombre en clave F57) marca un punto de inflexión importante en la historia del modelo. Basado en la plataforma modular UKL1 de BMW, abandona definitivamente los controvertidos motores 'Prince' (desarrollados con PSA) en favor de los bloques modulares BMW de la serie B (B38 de 3 cilindros, B48 de 4 cilindros). Este cambio técnico impulsa al F57 hacia estándares de fiabilidad inéditos para la marca. El modelo ha recibido dos restylings (LCI en 2018 con la llegada de las luces 'Union Jack' y las cajas de doble embrague DKG, y luego LCI 2 en 2021 con un frontal más depurado). Aunque el espacio trasero y el maletero siguen siendo simbólicos, la calidad de acabado, el placer de conducción ('sensación de kart') y la cinemática de la capota (incluyendo una
El MINI Cabriolet F57 es sin duda la generación más lograda y más recomendable en el mercado de segunda mano. La adopción de los motores BMW ha erradicado las pesadillas de fiabilidad de la generación anterior. La versión Cooper (1.5L 136 CV) representa la opción más equilibrada para un uso diario y de paseo, mientras que el Cooper S (2.0L) deleitará a los amantes del dinamismo. La compra es altamente recomendada, siempre que se verifique el estado de la capota y se prevea el reemplazo de los soportes del motor alrededor de los 80.000 km. Evite las raras versiones diésel, inadecuadas para la filosofía de un cabriolet de placer.