El MINI Cabriolet de segunda generación (código R57) sucede al R52, retomando su encanto neorretro a la vez que moderniza sus bajos y sus motorizaciones. Lanzado a principios de 2009, introduce el famoso indicador 'Always Open' (que calcula el tiempo pasado descapotado) y un arco de seguridad activo disimulado, mejorando en gran medida la línea en comparación con la generación anterior. Bajo el capó, abandona los bloques Tritec (Chrysler) por la familia de motores 'Prince' codesarrollada por BMW y PSA. Si bien estos motores de gasolina ofrecen un excelente agrado de conducción y un consumo controlado, las primeras versiones (2009-2010) se vieron empañadas por graves problemas de fiabilidad (distribución, consumo de aceite). El restyling (LCI) de finales de 2010 introdujo bloques mejorados
El MINI Cabriolet R57 es un coche con dos caras. Los modelos producidos entre 2009 y finales de 2010 (motores N12 y, sobre todo, N14 en el Cooper S) son verdaderos nidos de problemas financieros debido a importantes defectos de diseño (distribución, consumo de aceite). Deben evitarse, a menos que el motor haya sido completamente reconstruido con facturas que lo demuestren. En cambio, las versiones restylizadas (LCI) a partir de 2011, equipadas con los motores N16 y N18, ofrecen una fiabilidad totalmente aceptable y permiten disfrutar plenamente del excepcional chasis de este MINI. Priorice un Cooper S N18 (184 CV) con un historial de mantenimiento impecable y cambios de aceite anuales. Evite los diésel, inadecuados para la filosofía de un cabriolet de placer y propensos a roturas de cadena (N47).