El Mercedes-Benz GLS (Generación X166) no es un modelo completamente nuevo, sino el rediseño profundo del GL (X166) lanzado en 2012. Este cambio de nomenclatura a finales de 2015 tenía como objetivo alinearlo con la Clase S, posicionándolo oficialmente como el «Clase S de los SUV». Es un mastodonte lujoso de más de 5,10 metros que ofrece 7 plazas reales. Si bien el confort de marcha (gracias a la suspensión neumática AIRMATIC de serie) y la insonorización son imperiales, este buque insignia exige un presupuesto de mantenimiento acorde a su emblema. En cuanto a la fiabilidad, el balance es mixto: las motorizaciones V6 gasolina son robustas, pero los V8 (M278/M157) sufren defectos de diseño costosos, y la electrónica a bordo, así como la suspensión neumática, a veces envejecen mal.
El Mercedes GLS X166 es una formidable máquina de viaje, pero representa un riesgo financiero importante de segunda mano si se elige mal. Si busca un modelo de gasolina, el GLS 400 / 450 (V6 M276) es, con diferencia, la opción más racional y fiable. Las versiones V8 (GLS 500/550 y AMG 63) deben evitarse a menos que se disponga de un presupuesto de reparación considerable y se hayan hecho inspeccionar los cilindros por un profesional antes de la compra. El diésel (GLS 350 d) sigue siendo pertinente para los grandes rodadores, siempre que se compruebe la ausencia de fugas en el enfriador de aceite. En cualquier caso, prevea un presupuesto anual importante para el mantenimiento habitual y los inevitables caprichos de la suspensión neumática.