El Mercedes-Benz W166 fue lanzado en 2011 bajo el nombre de Clase M (ML), antes de someterse a un importante restyling en 2015 donde fue rebautizado como GLE para alinearse con la nomenclatura de la Clase E. Este SUV premium se centra en el confort soberano, la seguridad y las capacidades en carretera (y todoterreno con el paquete On&Offroad). Aunque la demanda europea se concentró fuertemente en los diésel (OM642 y OM651), las motorizaciones gasolina (que son el objeto de esta ficha) ofrecen un agrado superior y, para algunas, una fiabilidad netamente más tranquilizadora frente a las complejas normas anticontaminación. La calidad de fabricación es excelente, pero el elevado peso del vehículo (a menudo más de 2,1 toneladas) somete a una dura prueba a los trenes de rodaje y los frenos.
El Mercedes GLE (W166) es un excelente crucero de autopista que envejece muy bien estéticamente y en el interior. En motorización gasolina, la elección es binaria. Los V6 (M276), ya sean atmosféricos (ML 350) o biturbo (GLE 400 / 43 AMG), son excelentes motores, fiables y potentes, que justifican plenamente la compra. En cambio, los V8 (ML 500 / GLE 500) equipados con el motor M278 son verdaderas bombas de relojería financieras debido a la fragilidad de sus cilindros; deben evitarse a menos que se tenga un motor ya reemplazado o un presupuesto de reparación de 15.000 €. Evite los ejemplares equipados con Airmatic si busca minimizar los costes de mantenimiento a largo plazo.