El Mercedes-Benz GLC (Generación X253) sucedió al GLK en 2015, marcando una ruptura estilística total con líneas más suaves y aerodinámicas. Basado en la plataforma MRA (compartida con el Clase C W205), se ha consolidado como uno de los SUV premium más vendidos del mundo. Un restyling importante (Facelift) se produjo a mediados de 2019, aportando el sistema de infoentretenimiento MBUX, una firma luminosa revisada, y sobre todo una nueva generación de motores diésel (pasando del envejecido OM651 al moderno OM654). El GLC destaca por su confort soberbio, su insonorización y su caja 9G-Tronic, pero exige un presupuesto de mantenimiento premium, especialmente en las versiones equipadas con la suspensión neumática Air Body Control.
El Mercedes GLC X253 es un excelente SUV premium, pero exige una elección de motorización acertada. Si busca un diésel, priorice absolutamente un modelo restylizado (posterior a mediados de 2019) equipado con el motor OM654 (GLC 200d, 220d, 300d). Es infinitamente más silencioso, más sobrio y globalmente más fiable que el antiguo OM651, a pesar de las debilidades persistentes en el sistema AdBlue. Evite la suspensión neumática Air Body Control en los modelos con muchos kilómetros, ya que su sustitución costará miles de euros. Un GLC 220d 4MATIC de 2020 con suspensión clásica es el compromiso ideal.