El Mercedes-Benz GLA (Generación X156) marca la entrada de la firma de la estrella en el disputado segmento de los SUV compactos premium. Basado en la plataforma MFA (compartida con el Clase A W176 y el CLA), se asemeja más a una berlina elevada que a un verdadero todoterreno. Lanzado a finales de 2013, se benefició de un facelift en 2017 (ópticas LED que reemplazan a los bi-xenón, parachoques rediseñados, pantalla multimedia modernizada e integración de Apple CarPlay/Android Auto). En cuanto a fiabilidad, el GLA X156 es globalmente un buen alumno, pero exige un seguimiento riguroso, especialmente en lo que respecta a su caja de doble embrague 7G-DCT y los periféricos de descontaminación en las motorizaciones diésel (que representan la mayoría de las ventas en Europa).
El Mercedes GLA X156 es una opción pertinente para quienes buscan el emblema y el diseño de Mercedes en un formato compacto, sin necesidad de un gran volumen de carga. Para los compradores que buscan diésel: El GLA 200 d (OM651) es el mejor compromiso potencia/fiabilidad, siempre que se verifique escrupulosamente la ausencia de ruido de cadena en frío y el historial de cambio de aceite de la caja 7G-DCT. El GLA 180 d es económico, pero su motor de origen Renault impone el cambio de la correa de distribución. Evite los modelos diésel si solo conduce por ciudad (atascos garantizados). En este caso, opte por un GLA 200 gasolina, más adecuado y muy fiable a pesar de algunas debilidades del termostato.