El Mercedes-Benz EQC (generación N293) marca la entrada de la marca de la estrella en la era 100 % eléctrica bajo el estandarte 'EQ'. Basado en una plataforma modificada del GLC (arquitectura térmica MRA adaptada), se posiciona como un SUV familiar premium. Si bien brilla por su confort de marcha imperial, su insonorización de alto nivel y su acabado lujoso, sufre los compromisos ligados a su plataforma no dedicada: un peso excesivo (cerca de 2,5 toneladas), una habitabilidad media para su tamaño y una eficiencia energética inferior frente a competidores diseñados desde el principio como vehículos eléctricos. Su producción fue relativamente corta, ya que Mercedes reorientó rápidamente su estrategia hacia plataformas 100 % eléctricas (EVA2). Nota global: Un excelente 'cruiser' lujoso, pero
El Mercedes EQC es un vehículo de transición. Ofrece una experiencia de conducción lujosa, acolchada y extremadamente silenciosa, fiel al ADN de la marca. Sin embargo, sus carencias como vehículo eléctrico (consumo elevado, carga DC lenta a 110 kW, autonomía limitada en autopista) lo hacen menos polivalente que sus competidores más recientes. En el mercado de ocasión, sufre una fuerte depreciación, lo que lo convierte en una excelente oportunidad para un comprador que busque un SUV premium ultraconfortable para trayectos diarios o regionales, siempre que pueda recargar en casa. Atención absoluta: compruebe que la llamada a revisión relativa a la corrosión del cárter de la batería (enero de 2022) se ha llevado a cabo, ya que una filtración de agua en la batería de alto voltaje es catastrófica.