El Mercedes-Benz Clase G (W463) es un verdadero icono del automóvil. Lanzada en 1989, esta generación marca la transición del G de un puro utilitario militar/agrícola (W460/W461) a un vehículo de lujo, conservando su chasis de largueros, sus ejes rígidos y sus tres bloqueos de diferencial. Producido durante casi 30 años con múltiples actualizaciones interiores y tecnológicas, ha conocido una gran variedad de motorizaciones. En diésel, su historia es contrastada: va desde el indestructible 6 cilindros en línea (OM606) hasta el muy problemático V8 CDI (OM628), pasando por el muy extendido V6 CDI (OM642). Es un vehículo con un encanto innegable, con capacidades todoterreno excepcionales, pero cuyo comportamiento en carretera sigue siendo rústico y su mantenimiento muy costoso. Nota global de
El Mercedes Clase G W463 es una compra pasional que desafía toda lógica económica. Si busca un diésel, la elección es crucial. Huya absolutamente del G 400 CDI (OM628), una verdadera pesadilla mecánica. Para un uso de colección/franqueo puro, el G 300 TD (OM606) es el Santo Grial de la fiabilidad, aunque empieza a tener sus años. Para un uso más moderno y polivalente, el G 350 CDI/BlueTEC (OM642) es el mejor compromiso, siempre que se compruebe que el problema del enfriador de aceite ha sido tratado y se acepten unos costes de mantenimiento elevados. Nunca olvide que un Clase G se oxida: una inspección minuciosa de la carrocería y del funcionamiento de los bloqueos de diferencial es obligatoria antes de cualquier compra.