El Mercedes-Benz Clase C (generación W205) marcó una ruptura estilística y tecnológica importante con su predecesor, adoptando los códigos estéticos y el nivel de acabado de la Clase S (a menudo apodado 'Baby S-Class'). Basado en la plataforma modular MRA, se aligeró en unos 100 kg gracias al uso masivo de aluminio. El reestilizado (facelift) de 2018 trajo una instrumentación 100 % digital, nuevas ayudas a la conducción y, sobre todo, una revisión total de la gama de motorizaciones, introduciendo en particular el excelente motor diésel OM654 para reemplazar al envejecido OM651. Aunque muy lujoso, los primeros años modelo sufrieron algunos defectos de juventud (ruidos de mobiliario, fallos electrónicos).
El Mercedes Clase C W205 es un excelente coche de carretera, pero exige ser selectivo. Si busca un diésel, evite si es posible los modelos anteriores a 2018 (OM651 ruidoso, OM626 un poco justo) y priorice absolutamente una versión reestilizada (post-2018) equipada con el motor OM654 (C200d, C220d, C300d). Este bloque transforma el coche ofreciendo un silencio de catedral y un consumo irrisorio. Sin embargo, preste atención a los costes de mantenimiento: huya de los modelos sin un historial claro, desconfíe de la suspensión Airmatic fuera de garantía y prevea un presupuesto para los inevitables caprichos del sistema AdBlue si conduce por ciudad.