La Mazda MX-5 de segunda generación (nombre en clave NB) sucede a la mítica NA. Para cumplir con las nuevas normas de seguridad para peatones, abandona los faros escamoteables en favor de ópticas fijas, conservando el espíritu Jinba Ittai (la ósmosis entre el jinete y su montura). Más rígida, más aerodinámica y equipada con una luneta trasera de cristal térmico (en la mayoría de los acabados), gana en versatilidad sin sacrificar su peso pluma (aproximadamente 1000 kg). En 2001, se beneficia de un importante rediseño (NBFL) que incluye faros lenticulares, un chasis aún más rígido, nuevos asientos, frenos redimensionados y la introducción de la distribución variable (VVT) en el motor 1.8L. Es un roadster legendario, mecánicamente indestructible, pero cuya supervivencia está hoy amenazada por
El Mazda MX-5 NB/NBFL es uno de los mejores roadsters jamás producidos. Mecánicamente, es un reloj suizo que tolera las altas revoluciones y los malos tratos con una sonrisa. Sin embargo, la compra de un NB hoy en día solo debe hacerse después de una inspección exhaustiva de la carrocería y el chasis. El óxido en los largueros delanteros y los umbrales traseros es una plaga que puede transformar una buena oferta en un pozo sin fondo financiero (calcule entre 1500 y 3000 € para una reparación de los largueros hecha correctamente). Si encuentra un ejemplar sano (o ya restaurado con facturas), no lo dude: es una inversión de placer garantizada. Priorice una versión 1.8L con diferencial Torsen para un uso deportivo, o un 1.6L para un paseo puro.