El Mazda3 de segunda generación (código BL), comercializado a partir de 2009, sucede a la muy popular generación BK. Basado en una evolución de la plataforma C1 (compartida con el Ford Focus II y el Volvo C30), se distingue por un comportamiento en carretera particularmente dinámico, una dirección precisa y un excelente manejo de la caja de cambios manual. Estéticamente, adopta el diseño «Nagare» caracterizado por su famosa parrilla en forma de sonrisa. Una actualización (facelift) se produjo a finales de 2011, aportando sutiles retoques estéticos, una mejor insonorización, ajustes de suspensión optimizados y la introducción de los primeros motores Skyactiv-G en algunos mercados (América del Norte, Japón). En general, es un compacto extremadamente fiable en motorizaciones de gasolina, pero
El Mazda3 (BL) es un compacto con dos caras. Si opta por una motorización de gasolina (1.6, 2.0, 2.5 o Skyactiv), comprará uno de los coches más fiables y agradables de conducir de su generación. El mantenimiento se limita a los consumibles clásicos. Sin embargo, las versiones diésel exigen una prudencia extrema: el 1.6 de 109 CV es absolutamente a evitar debido a sus defectos de diseño (turbo/inyectores), mientras que el 2.2 MZR-CD requiere un seguimiento riguroso de su cadena de distribución y de su FAP. El 1.6 de 115 CV (posterior a 2010) sigue siendo el único diésel recomendable. Priorice un modelo de gasolina actualizado (posterior a 2011) para beneficiarse de una mejor insonorización.