La Mazda3 de primera generación (código interno BK) sucedió al 323 marcando una verdadera revolución estilística y dinámica para el fabricante de Hiroshima. Basado en la excelente plataforma C1 (desarrollada conjuntamente con Ford y Volvo, y compartida con el Focus II y el S40), ofrece un comportamiento en carretera de primer orden, una dirección precisa y un placer de conducción superior a la media de la categoría. Aunque los motores de gasolina (familia MZR) son de diseño 100% Mazda y destacan por su fiabilidad excepcional (distribución por cadena), el balance global del modelo está gravemente empañado por una sensibilidad extrema a la corrosión, especialmente en los modelos producidos antes del rediseño de 2006. Los motores diésel, tomados de PSA/Ford (1.6) o desarrollados por Mazda (2.
La Mazda3 de primera generación es un coche con dos caras. Si opta por un motor de gasolina (1.6 o 2.0 MZR), compra uno de los compactos más fiables y agradables de conducir de su generación. Sin embargo, las versiones diésel deben evitarse debido a los costes de mantenimiento potencialmente ruinosos. No obstante, la decisión de compra no debe basarse en el motor, sino en la carrocería. La corrosión es un flagelo absoluto en la generación BK. Un ejemplar de gasolina perfectamente mantenido pero oxidado en los pasos de rueda traseros o en los bajos no pasará la inspección técnica a largo plazo. Priorice un modelo posterior a 2006 (rediseñado), originario del sur de Francia (o de regiones sin sal para el deshielo), e inspecciónelo minuciosamente.