Land Rover Discovery V (L462) (2017 – 2021)

Puntuación de fiabilidad : 3.5/10

El Land Rover Discovery de quinta generación (L462) marca una ruptura radical con sus predecesores. Atrás queda el pesadísimo chasis de largueros, adoptando una estructura monocasco de aluminio (D7u) compartida con el Range Rover, lo que le permite perder hasta 480 kg. Posicionado como el SUV familiar por excelencia (hasta 7 plazas reales) con unas capacidades todoterreno inigualables en su categoría, ofrece un confort soberbio gracias a su suspensión neumática. Sin embargo, a pesar de sus innegables cualidades ruteras y familiares, su historial de fiabilidad es uno de los más oscuros del mercado premium, lastrado por unas motorizaciones diésel frágiles, una electrónica caprichosa y defectos de diseño mayores.

✅ Puntos fuertes

⚠️ Puntos débiles

🎯 Veredicto

El Land Rover Discovery V es una paradoja automovilística: es uno de los SUV familiares más logrados en términos de confort, espacio y capacidades todoterreno, pero también es uno de los menos fiables de su generación. Las estadísticas son demoledoras (What Car? 2/5, TÜV 25% de defectos a los 3 años, ADAC por debajo de la media). Las motorizaciones diésel (que representan la mayoría de la oferta europea) son particularmente de riesgo: el 2.0 Ingenium sufre de una dilución de aceite destructiva, y el 3.0 V6 es conocido por sus roturas de cigüeñal. La compra de un modelo de ocasión es una apuesta financiera extremadamente arriesgada. Si debe comprar uno absolutamente, priorice un modelo de gasolina (Si4 o Si6) o los recientes 6 cilindros en línea diésel (D250/D300) posteriores a 2021, y exija una garantía del fabricante (Land Rover Approved) que cubra la totalidad del vehículo.