Land Rover Discovery IV (L319 facelift) (2009 – 2017)

Puntuación de fiabilidad : 4.2/10

El Land Rover Discovery IV (Generación L319 facelift) no es un modelo completamente nuevo, sino una evolución profunda y muy lograda del Discovery III. Conserva el chasis integrado (Integrated Body Frame) extremadamente pesado (más de 2,5 toneladas), pero moderniza considerablemente el habitáculo, la electrónica y las motorizaciones para situarse al nivel de los SUV de lujo. Si bien ofrece unas capacidades todoterreno inigualables, un confort excepcional y un espacio interior cúbico ultrapráctico (hasta 7 plazas reales), su historial de fiabilidad es desastroso. Los costes de mantenimiento y reparación son prohibitivos, lastrados por una suspensión neumática caprichosa, una electrónica frágil y unas motorizaciones (tanto gasolina como diésel) propensas a averías graves. Puntuación global d

✅ Puntos fuertes

⚠️ Puntos débiles

🎯 Veredicto

El Land Rover Discovery IV es un vehículo paradójico: es uno de los SUV más polivalentes, cómodos y capaces del mundo, pero también es uno de los menos fiables de su generación. Los datos son abrumadores: una tasa de defectos TÜV del 25% a los 3 años y una puntuación de What Car? de 2/5 (38% de averías anuales). Si busca una motorización de gasolina, el 5.0 V8 y el 3.0 V6 Supercharged ofrecen un agrado excepcional pero exigen una vigilancia absoluta sobre la distribución (cadenas) y la refrigeración (tubos de plástico en el V6 SC). Un sobrecalentamiento en estos bloques de aluminio es fatal. Veredicto: Comprar únicamente con conocimiento de causa, por pasión, con un historial de mantenimiento maniático (cambios de aceite frecuentes, facturas de suspensión y trapecios) y reservando un presupuesto de reparación anual de varios miles de euros. Para una compra racional, diríjase hacia un Toyota Land Cruiser o un Lexus GX.