El Kia Sportage de segunda generación (código KM) marca una ruptura total con su predecesor. Atrás quedó el rústico chasis de largueros de todoterreno, adoptando una moderna estructura monocasco compartida con el Hyundai Tucson de primera generación (JM). Este cambio de filosofía lo posiciona como un SUV compacto polivalente, priorizando el confort, el comportamiento en carretera y la habitabilidad. Se benefició de dos ligeros rediseños (finales de 2007 y finales de 2008) que mejoraron el acabado interior, la insonorización y el frontal. Aunque no destaca por su dinamismo frente a un Peugeot 4007 o un Ford Kuga de la época, se impuso gracias a su excelente relación precio/equipamiento y una fiabilidad global muy satisfactoria, especialmente en sus motorizaciones de gasolina. Nota global de
El Kia Sportage II (KM) es una elección muy racional en el mercado de segunda mano para quien busca un SUV compacto, espacioso y asequible. Su falta de dinamismo se compensa con un excelente confort. El veredicto es claro: priorice absolutamente las motorizaciones de gasolina (2.0 CVVT) si conduce menos de 15.000 km al año. Son de una fiabilidad formidable, aunque consumen mucho. Las versiones diésel (CRDi) deben abordarse con más precaución debido a los costes potenciales relacionados con el volante motor, la EGR y el FAP en los modelos más recientes. Un ejemplar de gasolina bien mantenido, con su correa al día y un subchasis sin óxido, es una compra de segunda mano altamente recomendable.