Jeep Wrangler IV (JL) (2018 – 2025)

Puntuación de fiabilidad : 6.5/10

El Jeep Wrangler de cuarta generación (nombre en código JL) marca una evolución importante para el icono del todoterreno. Aunque conserva su arquitectura rústica (chasis de largueros, ejes rígidos) indispensable para sus extraordinarias capacidades todoterreno, da un salto de gigante en cuanto a calidad de acabados, confort de marcha y tecnología a bordo (sistema Uconnect). Esta generación introduce motorizaciones modernas, en particular un 4 cilindros turbo, una versión híbrida enchufable (4xe) muy popular en Europa por razones fiscales, y un monstruoso V8 (392) en Norteamérica. Enfoque Diésel: El Wrangler JL ha ofrecido dos opciones diésel distintas según los mercados: el 2.2 Multijet (CRD) en Europa, robusto pero penalizado por los impuestos a las emisiones, y el 3.0 V6 EcoDiesel en Nor

✅ Puntos fuertes

⚠️ Puntos débiles

🎯 Veredicto

El Jeep Wrangler JL es una compra pasional por excelencia. Sus capacidades fuera del asfalto y su carisma son intocables. En cuanto a los diésel: El 2.2 CRD europeo es una buena opción para los conductores de largas distancias y los amantes del todoterreno, ofreciendo una fiabilidad muy correcta si se evitan los trayectos urbanos cortos. Por el contrario, el 3.0 EcoDiesel norteamericano debe abordarse con extrema precaución: nunca compre este modelo sin la prueba absoluta de que se ha realizado la llamada a revisión de la bomba de inyección (HPFP). Para los demás motores: El V6 3.6 Pentastar sigue siendo la opción más segura y fiable a largo plazo. Por el contrario, la versión híbrida 4xe debe evitarse en el mercado de ocasión por el momento, lastrada por llamadas a revisión críticas (riesgos de incendio) y una electrónica caprichosa. Sea cual sea el modelo, es obligatoria una inspección minuciosa del chasis (corrosión, impactos de todoterreno, Death Wobble).