La Jaguar XF de segunda generación (X260) marca un importante punto de inflexión técnico para la berlina británica. Basada en la plataforma modular de aluminio iQ-Al (D7a), pierde hasta 190 kg en comparación con su predecesora (X250), mejorando considerablemente su agilidad y eficiencia. Estéticamente, evoluciona con suavidad bajo la pluma de Ian Callum, conservando un aspecto felino al tiempo que moderniza su habitáculo con la introducción del sistema de infoentretenimiento InControl Touch Pro. Bajo el capó, esta generación ve la transición definitiva de los antiguos bloques de origen Ford hacia la familia de motores modulares Ingenium diseñados internamente por Jaguar Land Rover (JLR). Aunque el chasis y la caja de cambios automática ZF de 8 marchas son referencias en la categoría, la fi
La Jaguar XF (X260) es una berlina de carácter que se dirige a los conductores que buscan una alternativa dinámica y elegante al clasicismo alemán. En motorización de gasolina, constituye una opción totalmente recomendable, siempre que se esté atento. El 2.0t Ingenium es un buen compañero diario, siempre que se hayan realizado las llamadas a revisión (rampa de inyección, turbo) y se anticipen los cambios de aceite. El V6 Supercharged ofrece un agrado excepcional, pero exige un presupuesto de mantenimiento considerable, especialmente para fiabilizar su circuito de refrigeración. Consejo de compra: Huya de los diésel Ingenium anteriores a 2019 (riesgos mayores de cadena de distribución). Priorice un modelo de gasolina 2.0t de 250 CV posterior a 2018 (infoentretenimiento fiabilizado), con un historial de mantenimiento transparente y la prueba de que se han realizado las llamadas a revisión de Takata.