El Jaguar XE de primera generación (X760) se benefició de un importante rediseño (facelift) en 2019. Esta actualización corrigió el principal punto débil de la fase 1: la calidad percibida del habitáculo, ahora al nivel de los estándares premium alemanes, con la integración (a partir de 2020) del excelente sistema de infoentretenimiento Pivi Pro. A nivel dinámico, el XE sigue siendo una de las berlinas más precisas de su categoría gracias a su chasis de aluminio (75%) y a su dirección precisa. La gama de motorizaciones se ha simplificado drásticamente, abandonando los V6 para concentrarse exclusivamente en los 4 cilindros de 2.0 litros de la familia Ingenium (gasolina y diésel). Aunque el diésel se optimizó con la llegada de una hibridación ligera (MHEV) a finales de 2020, la reputación de
El Jaguar XE rediseñado es una berlina fantástica de conducir, dotada de un chasis excepcional y de un habitáculo por fin digno de su emblema. Sin embargo, la compra de una versión diésel (D180 o D200) es una apuesta arriesgada. El motor Ingenium diésel sufre un defecto de diseño importante en su cadena de distribución (situada en la parte trasera del motor) y de una gestión desastrosa de las regeneraciones del DPF/FAP que provoca una dilución del aceite. Si opta por el diésel, exija un historial de mantenimiento irreprochable con cambios de aceite cada 15.000 km como máximo, y reserve este vehículo para largos trayectos por autopista. Para mayor tranquilidad, priorice ampliamente las motorizaciones de gasolina (P250), claramente más fiables e igual de agradables.